El Blog de Pompeia Life - ¿Hemo qué...?

¿Hemo qué...?

En los tiempos que corren, cada vez es más común que se aborden y se traten con normalidad temas que hace relativamente poco eran considerados tabú. Aún así, existen todavía muchos otros de los que inexplicablemente se habla en voz baja y con vergüenza - en el mejor de los casos -, y que muchas personas optan por sufrir en silencio.

Si hablamos de salud, dos de los tabúes por excelencia son las hemorroides y las fisuras.

Si tenemos en cuenta las cifras, ambas patologías deberían ser temas de conversación mucho más naturales: Según los expertos, el 75% de la población sufre alguna patología ano-rectal a lo largo de su vida y casi el 85% de las embarazadas las sufren durante y después del embarazo. 

Las Hemorroides

Hay algo sobre las hemorroides que debemos aclarar desde el principio: TODOS tenemos hemorroides.

Y es que las hemorroides no son más que plexos o almohadillas de tejido submucoso que contienen las vénulas y arteriolas del conducto anal.


Es cuando hay dilataciones varicosas de las venas hemorroidales y las conocidas molestias que comportan (picor, dolor, sangrado de la región anal, etc.) cuando se habla de enfermedad hemorroidal.

¿Las causas? Fundamentalmente someter la zona a presión, ya sea debido a estreñimiento crónico o cuando se ejerce mucha fuerza al defecar. También el sobrepreso, el embarazo, el sedentarismo (pasar mucho tiempo sentado), pasar demasiado tiempo de pie o predisposición hereditaria.

Las Fisuras

Respecto a las fisuras, se trata de desgarros de la mucosa (tejido delgado y húmedo) de la zona anal cuyo síntoma más común es un dolor agudo, cortante cual cuchillo, asociado con el paso de las heces y que persiste desde minutos hasta horas tras la deposición. Además suele haber sangrado y picor.

 

¿Qué las causa? La mayoría de veces el estreñimiento crónico, pero cualquier situación que pueda exponer a la mucosa anal a un traumatismo (paso de heces muy sólidas, diarreas muy líquidas e irritantes, tratamientos quimioterapéuticos, otras alteraciones anales previas como hemorroides, etc.) puede influir en la aparición de una fisura anal.

 

¿Qué hacer?

A pesar de las molestias e incomodidades que provocan, generalmente no se trata de patologías graves ya que afortunadamente tan sólo un 10% de quienes las sufren requerirán algún tipo de intervención. De hecho, podríamos decir que son trastornos tan generalizados y habituales  que en muchos casos pueden ser tratados sin demasiadas complicaciones.

 

¿Cómo? Al primer síntoma (generalmente picor), aplicar un poco de Olevm di Pompeia Piel & Mucosas Anal y Perineal, ya sea con los dedos o impregnando un poco de algodón e introduciéndolo en el ano (ideal para antes de ir a dormir). De éste modo se consigue un rápido y necesario alivio de los síntomas.

 

Esto se debe a la estudiada composición de Olevm di Pompeia Piel & Mucosas Anal y Perineal que incluye, entre otros: Hamamelis (antiinflamatorio, astringente), Castaño de Indias (tónico venoso, antiinflamatorio, astringente), Tea Tree Oil (germicida, sedante), Caléndula (calmante, antiirritante).


Aplicar cuantas veces sea necesario hasta que la zona se recupere, especialmente antes (para lubricar y proteger durante el paso de las heces) y después (para calmar y evitar infecciones) de las deposiciones.

 

Además, será necesario:

  • Mantener una higiene adecuada
  • Combatir el estreñimiento con una dieta rica en fibras (fruta, verdura, cereales, nueces, etc.)
  • Beber 2 litros de agua al día
  • Caminar o hacer ejercicio a diario (favorece el tránsito intestinal)
  • Evitar el consumo de alcohol, café y platos picantes
  • No abusar de laxantes

Una vez recuperada la normalidad, se recomienda el uso preventivo (1 o 2 veces por semana) de Olevm di Pompeia Piel & Mucosas Anal y Perineal para mantener la mucosa hidratada y flexible.

 

Olevm di Pompeia Piel & Mucosas Anal y Perineal puede ser utilizado por embarazadas (suelen padecer hemorroides) y también en bebés (suelen padecer fisuras).

 

 ¡Te sentarás bien!

 

Muy importante: Cuando el dolor o sangrado no remiten, podría indicar que se trata de un caso agudo que requiera atención médica inmediata.

Escribir comentario

Comentarios: 0